En 2017 participamos en el concurso internacinal: EUROPAN, presentando una propuesta de intervención global en varias de las plazas del centro de la capital madrileña.

PROPUESTA

DESACELERAR el centro de Madrid.

Queremos poder disfrutar más del tiempo, frenar el ritmo incesante de nuestro día a día, conseguir DESCONECTAR sin salir de la ciudad… DESINTOXICARNOS y de esta manera poder tomar el tiempo necesario para cada actividad, respirar, cuidarnos y cuidar, observar, experimentar, valorar el entorno y lo que ocurre a nuestro alrededor, investigar, fallar, sin olvidarnos de sistema productivo, aprender a dar valor, a ser conscientes de esta ECONOMÍA CIRCULAR, reciclar, transformar y reutilizar fomentando de este modo las relaciones personales y afectivas.

¿CÓMO?

A lo largo de la historia las PLAZAS han sido siempre lugares sociales, de reunión y se han ocupado con Mercados que han fomentado el intercambio.

Por ello, queremos “rescatar” este concepto y adaptarlo al siglo XXI uniendo lo lúdico y lo productivo, lo social y el concepto de “UPCYCLING”.

Para ello utilizaremos cada una de las plazas en el entorno de la Gran Vía como CATALIZADORES de este “Movimiento Slow” Llenándolas con actividades que fomenten esta desaceleración sin olvidar los procesos de producción a través del reciclaje y la concienciación ciudadana. En definitiva, se trata de un doble objetivo: fomentar la economía circular (ley de conservación de la materia: esta ni se crea ni se destruye: todo se transforma.) sin olvidar el bienestar de las personas.

Todo lo que entra en estas plazas se transforma: Ya sean los productos desechados que llegan para ser reparados o reutilizados, así como las personas, que acuden huyendo de su estrés diario y consiguen desconectar, no solo gracias al programa sino además por la estética singular y única en cada una de ellas.

A pesar de que cada una de las seis plazas se focaliza en una temática (alimentación, salud, sociedad, creatividad, cultura y reciclaje) todas ellas poseen elementos comunes que consiguen que la intervención se lea como una unidad dentro de la trama urbana de Madrid:

Se unifica la topografía, eliminando barreras arquitectónicas para conseguir espacios continuos.

Se crea un entramado de “islas” que se activan con programas determinados o bien con vegetación o agua, elementos naturales que hacen del entorno un espacio lleno de color y frescor donde apetece estar.

Y se activan también las calles segundarias que unen estos “catalizadores” haciendo uso de solares vacíos, aceras anchas y espacios en deterioro, convirtiéndolas asi, en parte indiscutible del proyecto.