Cada mañana abría los ojos antes de que su despertador sonase;

La luz del sol atravesaba las cortinas y el ruido en la calle las finas ventanas de su habitación… 

Cogía el autobús para ir a trabajar y simplemente mirar por la ventana era para ella recargar las pilas. 

Lo que hace unos meses era novedad, ahora es rutina, pero es cierto eso que dicen de que cada día tiene algo especial, y saber valorar cada uno de estos momentos es saber apreciar la vida.