Hace ya unas semanas que volvimos de Estambúl.

Este año tenía “mono” de cambio cultural y decidimos visitar la ciudad que llaman “puente entre dos continentes” Europa y Asia.

Tras comprar la guía de rigor y leer un poco de historia, llegamos allí con ganas de dejarnos sorprender.

Mezquitas y construcciones con cientos de años de antigüedad, una ciudad viva, llena de actividad y en la que conviven unos 15 millones de habitantes.

Una ciudad dividida en dos, (o incluso tres si nos ponemos exquisitos) Marcada sin duda por la presencia del Bósforo y del Cuerno de Oro.

Sultanahmet, área turística por excelencia. Plaza de Taksim y la torre Gálata, una zona mucho más moderna, aunque también con pequeños barrios y calles en los que se respiran aires bohemios.

Y por último, la zona asiática, donde encontramos los barrios más periféricos entre los que se encuentra Uskudar, una zona poco turística pero desde donde se puede ver la puesta de sol más cotizada de Estambúl

Solo cuatro días completos, pero cuatro días en los que pisamos cada rincón de la ciudad, ya que nos movimos sobre todo a pie, pero también en tranvía, ferri y metro.

 

Hagia Sofía, Mezquita Azul o de Suleiman, parques con encanto, gaviotas, restaurantes con vistas, kebabs y desayunos turcos, puestas de sol y ruta por el Bósforo.

Comida callejera, mercados infinitos, llamadas a la oración (seis veces al día), paseos kilométricos, bailes y música tradicional y gente… mucha gente.

Una experiencia muy positiva de la que traemos muchos recuerdos y lo mejor de todo, ganas de seguir viajando.